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Fluffy y Bruno dos Pastores Alemanes en Irak...

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Fluffy y Bruno dos Pastores Alemanes en Irak...

Mensaje  MC el Jue 27 Mayo 2010 - 18:01

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Fluffy y Bruno en Irak...
La historia del pastor alemán corre pareja a la de las guerras del siglo XX, es innegable que en ellas es donde demostró su valía y se creó su leyenda. Pensar que para esos soldados de las distintas guerras, sus perros eran herramientas, es caer en un error. Los soldados tuvieron en gran estima a sus perros en general y en el caso que nos ocupa, a sus pastores alemanes. Raro el soldado que no tuviese afecto y en gran valía la compañía de un compañero tan fiel y no fueron pocos los casos es que los guías movieron cielo y tierra por no ver abandonados a sus perros.

Se puede pensar que fueron "carne de cañón", pero no más que los soldados que participaron en todas estas guerras...

El caso es que si el pastor alemán fue el "perro soldado" por excelencia en el siglo XX, en el actual sigue por el mismo camino.

Fluffy:

....El Tercer grupo de las Fuerzas especiales, Compañía Alpha del Tercer Batallón, está destacado en Irak. El perro guardián de esa Unidad probó ser de un valor inestimable en Afganistán. Ahora, otro perro mantiene la seguridad contra intrusos iraquíes.

Por las calles de una ciudad norteña de Irak, vagabundeaba un desaliñado y flaco perro pastor alemán. Su cabeza y piernas estaban cubiertas de cicatrices y le faltaban varios dientes. El desmejorado perro había sido echado por sus dueños. Necesitaba un lugar para vivir, así que los soldados kurdos lo llevaron a una
Unidad de Fuerzas Especiales Americanas.

Era una unión perfecta, o al menos lo parecía, aunque algunos soldados creyeran que esa frágil criatura era incapaz de hacer el trabajo. Pero el sargento Russell Joyce pensaba de otra manera. Asumió el control y cuidado del animal y lo alimentó, entrenó y le dio un buen nombre norteamericano: Fluffy (Peluche).

Bajo los auspicios del sargento, Fluffy pronto cambió de ser un perro asustado, apático y ojeroso, a un brillante perro rápido y protector. Participó un par de veces para defender la base contra ataques enemigos, además de realizar custodia de los prisioneros irakies.

Definitivamente, se ocupó de nosotros, dice el sargento Joyce. "Si un americano estaba de guardia, Fluffy caminaba junto a él". Se convirtió, verdaderamente, en un perro de guerra de los Estados Unidos y en un héroe.

Pero a Russell ya le quedaba poco en Irak, y aunque estaba muy contento de regresar al hogar, no quería dejar a Fluffy. Como el perro no había ido a Irak con las tropas norteamericanas; era considerado iraquí. Se le dijo a Joyce que si no encontraba a Fluffy un buen hogar en el lugar, habría que matar al perro. El ejército no espera por ningún hombre o perro, no importa las razones, así que el
sargento Joyce tendría que regresar a la fortaleza Bragg el 10 de mayo.

No tenía mucho tiempo, pero consiguió provisiones para Fluffy mientras hacía gestiones para llevarse el perro a casa.

Uno de los email que envió el desesperado Russell llegó a Ron Aiello, presidente de la US War Dogs Association. Ron Aiello se ocupó de los perros en la guerra de
Vietnam.
Ron llamó al sargento.

"Lo que oí fue lo mismo que había oído
centenares de veces de boca de militares que se
ocupaban de los perros en época de Vietnam.
Hablaban de sus caninos y del amor y dedicación
que tenían por ellos", dice Ron. "Russell tenía
los mismos sentimientos respecto a Fluffy".


Aiello escribió al Secretario de Defensa, Rumsfeld, y publicó una página en honor a Fluffy en el sitio Web de los perros de guerra de los Estados Unidos.

En muy poco tiempo el sargento Joyce recibió email de miles de personas y
organizaciones -incluyendo la North Shore Animal League America-, y correspondencia de 32 senadores, todos con la pregunta de qué podían
hacer para ayudar. Russell entró en contacto con los cuidadores interinos de Fluffy, en el Escuadrón 506 de las Fuerzas de Seguridad en Irak, y les pidió un poquito más de paciencia. Pero el Escuadrón sabía lo que estaba sucediendo, porque el Pentágono ya había intervenido.

Fluffy se convirtió en la excepción de una regla militar. Lo señalarían como perro
militar con estatus de "perro de guerra honorario". En Washington, Don Stump, segundo jefe de división del ejército, tiró la primera piedra y después de él firmarían treinta militares de alto nivel para que el bravo perro
fuera transferido a los Estados Unidos. La operación por la liberación de Fluffy había llegado a un final feliz.

El 7 de junio el sargento Russell Joyce, su esposa Caroline, y sus hijas Sam y Elise, dieron la bienvenida a Fluffy, el nuevo perro retirado, en el Fuerte Bragg, Carolina del Norte. Desde ese día Fluffy se ha convertido en un miembro muy importante de la familia y en amigo de todos. Pero es obvio que Fluffy guarda
un amor especial para el sargento Joyce.Y el sentimiento es recíproco. "no lo catalogo como una mascota", dice Russell, "sino como mi compañero...."


Pero lo mismo que el perro de pastor alemán acompañó y fue útil a sus camaradas humanos en la desgracia de la guerra, también se muestra igual de útil en la recuperación de los soldados malheridos o mutilados.

De los veteranos de las guerras de Irak y Afganistan, hay más de 150.000 que sufren trastornos psiquiátricos. Junto con otros tratamientos, uno que ha arrojado excelentes resultados para estos veteranos es el uso de perros de asistencia, muchos de estos perros son pastores alemanes que dan cariño y compañía ademá de ayudarles a superar el sentimiento de aislamiento social que sufren estos veteranos. Así el pastor alemán se vuelve el mejor compañero para los soldados tanto en la guerra como en la paz.



Sargento del Cuerpo de Marines, Adam L. Cann, caido en Irak el 5 de enero de 2006 (D.E.P) y su perro detector de explosivos, Bruno.

El Sargento Cann y su perro Bruno se dedicaban, junto a la Policía Iraki, a la labor de mantener la seguridad en las largas colas y aglomeraciones que se generaban por los Irakies que iban a las oficinas de empleo para obtener un trabajo, sabiendo que esas colas eran objetivo fácil para los atentados cobardes.

Esa mañana había más de mil irakies esperando en la cola cuando un tirador de la insurgencia realizó disparos contra la multitud de civiles.

Había heridos, se generaron disturbios, desorden...el Sgto. Cann junto con otros dos guías caninos y sus perros acudieron a restablecer el orden y permitir la evacuación de heridos...pero algo llamó la atención de Bruno, era una persona en concreto, el Sgto. Cann rápidamente comprendió las señales de su pastor alemán... esa persona portaba explosivos.

Cann y Bruno fueron a por el miembro infiltrado de Al-Qaeda en la cola de civiles, pero el suicida activó su carga. La detonación mató a 29 irakies, un Teniente Coronel americano y al Sgto. Cann de 24 años de edad, su perro Bruno salvó la vida.

Aunque esta acción le costó la vida a su guía, si el terrorista hubiese podido acceder a la oficina de empleo, la masacre hubiese sido tremenda.
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