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El rol del Perro en la Sociedad

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El rol del Perro en la Sociedad

Mensaje  MC el Jue 10 Jun 2010 - 9:36

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El rol del Perro en la Sociedad
Aunque podría deducirse que la existencia de un vínculo entre los perros y las personas es un fenómeno contemporáneo, en realidad tiene una larga historia en el mundo occidental y también en otras culturas. De hecho, es un fenómeno tan antiguo que se remonta a los comienzos del proceso de domesticación.
No resulta descabellado suponer que en un comienzo los seres humanos no creyeran en la superioridad de su especie ni estuvieran convencidos de ocupar un lugar de privilegio entre los seres vivos. Por el contrario, ya que por aquel entonces el hombre debía luchar contra los fenómenos naturales, es probable que haya percibido que el animal poseía medios físicos superiores para sobrevivir. Sólo después de millones de años el hombre pudo relacionarse con los animales a través de procesos como el amansamiento y la domesticación. De este modo, la sensación inicial de temor y, en el caso de los lobos (el antecesor del perro), de competencia por la comida, desapareció y en su lugar surgieron sentimientos de confianza y colaboración.
El perro ya estaba presente en las narraciones de la mitología griega. Plutón, dios de los infiernos, encargó a un perro, Cerbero, la guardia de las simas abismales para evitar que los espíritus de los muertos pudieran escapar. Homero en la Odisea destaca la fidelidad del perro de Ulises, Argos, ya que fue el único que reconoció a su amo cuando regresó a su patria con ropaje de vagabundo tras una larga ausencia. Aparentemente los griegos fueron los primeros en adoptar al perro como animal de compañía.
También en el antiguo Egipto existía el animal dios, como por ejemplo Anubis, con cabeza de chacal y cuerpo de lebrel. Incluso según el totemismo, una forma primitiva de religión, un animal de una determinada especie era considerado como antepasado común de los animales vivos de la misma especie y de los hombres del clan o de la tribu.
En el Imperio Romano la figura del perro tuvo diversas funciones. Por un lado, se lo utilizaba en espectáculos populares y en los grandes circos, donde combatía con poderosos osos, estimulado por la gente, que disfrutaba del derramamiento de sangre. También participaba en las cacerías, durante las que muchos perros morían. Por otro lado, en una sociedad tan refinada como llegó a ser la romana, también el perro era una compañía. La descripción que el poeta romano Marco Valerio Marcial hace de la perra de su amigo Publio, Issa, lo refleja con claridad. Dice Marcial: "Issa es más pura que un beso de paloma, más cariñosa que todas las muchachas, más preciosa que las perlas de la India... Para que su última hora no se la llevara del todo, Publio reprodujo su imagen en un cuadro en el que verás una Issa tan parecida que ni siquiera la misma Issa se parecía tanto a sí misma".
Por el contrario, durante la Edad Media, que se extiende desde el fin del Imperio Romano (475 d.C.) hasta el siglo XV inclusive, la relación entre el ser humano y los animales estuvo sumida en el más absoluto oscurantismo. Esto se debió a que la Iglesia Católica desaprobaba rotundamente la posesión de animales. Si bien se sugería que el alimento utilizado para los animales en realidad debía darse a los pobres, es más probable que la causa de esta condena fuera la creencia de que los maleficios de los brujos eran capaces de encarnarse en los animales. Durante esa época, se los consideraba brutos, sin inteligencia ni sentimientos, y se los culpaba de actos delictivos. Varios animales fueron quemados en público después de haber sido golpeados o estrangulados. Incluso muchas de las personas que poseían animales fueron excomulgadas y hasta condenadas a muerte. Una explicación de los sentimientos negativos que existieron durante gran parte de la historia de la humanidad hacia la posesión de animales como compañía es que las relaciones efectivas hacia ellos se consideraban inmorales y contra el orden natural de la vida. Durante mucho tiempo sólo una elite privilegiada, con rango y riqueza, podía permitirse la tenencia de animales.
Durante el siglo XVI, con el surgimiento del humanismo, se produjo un cambio importante en la concepción de los animales y en la ciencia en general. Por ejemplo, Montaigne (1533-1592) creía en la identidad de las actividades psíquicas humana y animal. Sin embargo, durante esa época subsistían muchos prejuicios, como aquel que sostenía que las convulsiones que sufrían algunas personas eran obra del demonio, capaz de adoptar la forma de todos los animales conocidos.
La posesión de animales entre la población europea fue siendo gradualmente aceptada a partir de fines del siglo XVII y se expandió en forma notoria hacia fines de¡ siglo XVIII. La tenencia de animales como compañía en su forma actual es aparentemente una invención victoriana de¡ siglo XIX, consecuencia de un cambio en la percepción de la humanidad acerca de su posición en el mundo. La adquisición de conocimientos sobre la naturaleza permitió que todo lo relacionado con ella no se percibiese como algo amenazador. Incluso durante este período se produjo el desarrollo de nuevas razas de perros a través del control de la reproducción. No obstante, la práctica de tener animales domésticos seguía reservada a las clases altas y medias. Se consideraba inapropiado que las clases bajas tuvieran animales domésticos porque carecían de recursos económicos para garantizar su subsistencia.
También existen datos interesantes de otras culturas acerca de su relación con los animales y, en particular, con los perros. La cultura oriental nos muestra que por ejemplo en el Japón del siglo XVIII el hecho de que un emperador naciera bajo el signo del Perro (uno de los doce signos celestiales) motivaba que el perro gozara de una exagerada consideración. Esto se puso de manifiesto en que cada calle de todas las poblaciones debía mantener un cierto número de animales. Si los perros eran insultados, las leyes castigaban a su agresor y si alguien mataba a uno sufría la pena de muerte.
Sin embargo, en la mayoría de los países del continente asiático existía, y todavía hoy perdura, una actitud totalmente negativa hacia los perros. La enorme cantidad de animales vagabundos no sólo pone en peligro sus vidas, sino que constituye un grave problema para los seres humanos debido a que estos perros son un importante reservorio de enfermedades transmisibles, tales como la rabia y diferentes tipos de parásitos.
Otro ejemplo interesante del significado que los perros han tenido y aún tienen en los países asiáticos lo constituye la República China, donde desde tiempos inmemoriales estos animales son utilizados para la alimentación humana.
El rol del perro en la actualidad
En la sociedad moderna las actitudes hacia los perros son muy variadas. En los países occidentales, donde se han llevado a cabo la mayoría de las investigaciones, la actitud hacia los perros es de total humanización, hasta el punto de brindarles mayores cuidados que a los seres humanos, o de la más absoluta indiferencia e incluso de total desprecio por sus vidas.
La primera situación es fácilmente comprobable cuando observamos los productos que muchos dueños adquieren para sus perros, que incluyen desde hermosos abrigos especialmente diseñados hasta sofisticadas alhajas. Obviamente la adquisición de estos productos responde, la mayoría de las veces, a las necesidades de los dueños más que a las de los propios perros. Para ilustrar la segunda situación sólo basta un ejemplo. En los Estados Unidos se sacrifican anualmente alrededor de doce millones de perros y aunque las cifras puedan variar, esta realidad es similar en la mayoría de los países.
En lo que respecta a la tenencia de perros, esto puede deberse a razones de diversa índole. En una sociedad tan competitiva e individualista como la actual, el motivo más común para tener perros es la compañía ya que para muchas personas estos animales brindan un afecto incondicional. Las personas que no tienen animales consideran que se utilizan como reemplazos inferiores de la interacción social humana. Más aún, muchas de estas personas suelen creer que este tipo de dueños presenta un comportamiento social y emocional anormal. Si bien en casos aislados esta posición puede ser cierta, innumerable cantidad de estudios han demostrado que la mayoría de los dueños de perros son personas normales, cuyos compañeros animales mejoran su calidad de vida.
Otro de los motivos por los cuales la gente tiene perros es su utilización como colaboradores en diferentes tareas, entre las que podemos mencionar las de ayuda a discapacitados tanto físicos como mentales, salvataje de personas y detectores de drogas y explosivos, entre otras. En algunos casos, la crianza de perros de razas puras es un hobby; en muchos otros, un símbolo del nivel socioeconómico de su propietario.
Lo cierto es que las actitudes que las personas tienen para con sus perros suelen ser diferentes y muchas veces reflejan su personalidad. Por eso es sumamente interesante analizarlas en detalle para que el lector las conozca y pueda sacar sus propias conclusiones.
MC - Se agradece la colaboración para esta nota a:
M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento Animal
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