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Los códigos de comunicación de los perros

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Los códigos de comunicación de los perros

Mensaje  MC el Mar 20 Jul 2010 - 11:01

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Los códigos de comunicación de los perros
Uno de los aspectos más interesantes e importantes en la vida de los perros es la forma en la que se comunican entre sí, que a su vez es la misma que utilizan para comunicarse con los seres humanos. En una entrevista que mantuve con una persona que me consultó por un comportamiento indeseable que presentaba su perro, comprobé que no sólo algunos desconocen que los perros se comunican entre sí y con las personas sino que muchos profesionales que se dedican al estudio del comportamiento humano hasta lo niegan. Durante esta entrevista yo le expliqué a la dueña del perro que parte del. problema que tenía con su animal se debía a que ella no comprendía los mensajes del animal y que, por lo tanto, reaccionaba inadecuadamente ante ciertas situaciones. Esto no sólo no solucionaba su problema sino que lo agravaba. El gesto de sorpresa y confusión en el rostro de la dueña del perro motivaron que yo interrumpiera mi explicación para preguntarle si había comprendido lo que le había dicho. Fue en ese momento cuando la mujer, que era estudiante de psicología, me contó un hecho que me causó no sólo sorpresa sino también cierto desagrado. Ella me dijo que en una oportunidad mantuvo una charla con un profesor suyo acerca del comportamiento de su perro y que él le había negado rotundamente que existiera la comunicación entre los animales y menos aun entre éstos y las personas. Aunque nunca supe los argumentos de semejante opinión, procedí a explicarle a mi interlocutora por qué la sentencia era totalmente equivocada.
Una de las premisas más importantes para la subsistencia de las especies sociales, como son los perros, es tener la posibilidad de transmitir información de un individuo a otro con el objetivo de mantener la interacción del grupo en forma adecuada. Esto no es otra cosa que un sistema de comunicación, que en el caso de los perros no sólo existe sino que es muy complejo y está basado fundamentalmente en señales auditivas, visuales, olfativas y táctiles. Mediante estas señales los animales no sólo mantienen el orden dentro del grupo, sino que también identifican y marcan su territorio, conocen el estado fisiológico y emocional de sus congéneres así como su rango social.
Dicho en otras palabras, si bien los perros no hablan, ellos se comunican entre sí a través de gestos, posturas, sonidos y olores. De esta manera, expresan su estado emocional, deseos, necesidades y status. Además, este sistema de comunicación no sólo es utilizado por los caninos en su relación con sus congéneres sino también con los seres humanos, a pesar de que algunos de éstos lo desconozcan o lo nieguen. Por este motivo, es imprescindible que todos los propietarios o futuros propietarios de perros conozcan la forma en que estos animales se comunican para así aprender a entenderlos y comprenderlos. Esto facilitará una mejor convivencia entre dos especies, la humana y la canina, que sin lugar a dudas pueden establecer una comunicación fluida entre sí.
Señales auditivas: vocalizaciones
Al igual que su antecesor salvaje, el lobo, el perro presenta cinco tipos distintos de vocalizaciones: ladrido, gruñido, gemido, gañido y aullido. La diferencia entre perros y lobos radica en la proporción en que ambos utilizan estos sonidos. El ladrido es mucho más utilizado por los caninos domésticos, mientras el aullido es más frecuentemente emitido por sus parientes salvajes. Esta diferencia se debe básicamente a que la selección realizada por el hombre durante el proceso de domesticación favoreció ciertas características de comportamiento que eran de utilidad para el grupo humano. Una señal de alarma como el ladrido era importante a la hora de comunicar la presencia de potenciales agresores.
Ladrido
El ladrido es una pauta de comportamiento genéticamente programada, que cumple funciones específicas en la expresión de los caninos. Sin embargo, los perros pueden utilizar el ladrido en situaciones muy diversas y para diferentes fines cuando obtienen una recompensa. Es decir que si bien el ladrido es un comportamiento innato que para su manifestación no requiere aprendizaje, su utilización por parte de los perros puede verse influida por este proceso.
Un ejemplo típico es los perros que ladran para solicitar parte del alimento que está comiendo su dueño, quien, con el fin de callarlo, satisface la demanda del animal. Otro ejemplo es aquellos perros que ladran llamando la atención del propietario ya sea para jugar o salir a dar un paseo, porque saben que con esa actitud convencerán al dueño de que haga lo que ellos quieren. Vemos de esta forma cómo el ladrido puede adquirir diferentes funciones a través del aprendizaje, según los resultados obtenidos por el animal al emitir esta vocalización.
Las funciones específicas del ladrido es decir, aquellas comunes a casi todos los perros y a los lobos- son básicamente cuatro. Una de ellas es la de llamar a todos los miembros del grupo para iniciar una acción. En los lobos esta acción se relaciona por lo general con las cacerías, mientras en los perros, con los juegos o paseos.
El ladrido cumple también una función de alarma, la cual fue especialmente seleccionada por el hombre durante la domesticación. En este caso, el ladrido sirve para avisar al resto del grupo que algo extraño sucede, como por ejemplo que un intruso está intentando ingresar en el domicilio de la familia con la cual convive el perro.
Otra de las funciones del ladrido es la de amenaza. Utilizando el ejemplo anterior, el ladrido estaría orientado en este caso hacia el intruso, no hacia el grupo de pertenencia del perro. Su objetivo es el de amedrentar al extraño y persuadirlo de alejarse del lugar.
Por lo tanto, es probable que el perro utilice el ladrido como una señal de alarma o como una amenaza ante la presencia de extraños. Debido a que en la alarma y en la amenaza están presentes tanto la agresividad como el temor, es importante escuchar el tono del ladrido para conocer el estado emocional del emisor. Si el ladrido tiene un tono alto, es muy probable que el miedo del animal sea mayor que su nivel de agresividad; por el contrario, si la agresividad prevalece por sobre el temor la vocalización será de tono bajo. Es interesante saber, sobre todo para aquellos amantes de las comparaciones, que los psicólogos han identificado las mismas características en las personas. Cuando alguien está enojado y agresivo emite una voz grave (tono bajo), mientras que si tiene miedo la voz será aguda y chillona (tono alto).
La frecuencia con la que un perro emite el ladrido también puede reflejar su estado emocional. Si es elevada, es decir si la vocalización se repite con rapidez, el perro se encuentra muy excitado; por el contrario, si los sonidos son poco frecuentes o muy espaciados, indican un menor grado de excitación. En el primer caso intentar modificar la actitud del perro resultará una tarea dificultosa, mientras que en el segundo caso será más fácil cambiar su estado de ánimo. Esto estaría indicando que el ladrido también puede servir para aliviar tensiones. Un claro ejemplo son aquellos perros que ladran por ansiedad cuando los dueños los dejan solos. Si la ansiedad es muy intensa, los perros emitirán sus ladridos con gran frecuencia e intensidad, mientras que si la ansiedad es baja la frecuencia e intensidad de esta vocalización será menor.
Gruñido
El gruñido es una vocalización de tono bajo cuya función primordial es la comunicación del estado agresivo del emisor. Al igual que otras vocalizaciones, el gruñido está generalmente acompañado de determinadas posturas corporales. De este modo mediante diferentes combinaciones de ambas el emisor manifiesta un estado emocional complejo.
Un perro cuyo nivel de agresividad es muy superior al temor gruñirá y, al mismo tiempo, retraerá los labios para mostrar sus dientes durante el encuentro con un rival canino o humano antes de atacar. En este caso la postura será la que indique la inminencia del ataque. Sin embargo, en esta situación existe un mínimo nivel de miedo, ya que si no fuera así el ataque sería silencioso. Si en cambio el gruñido se presenta solo, aunque el nivel de agresión sigue siendo alto, existe algo más de temor. Esto indica que el ataque podría no ser tan inminente a pesar de que la probabilidad de que se produzca todavía será muy elevada. Si el miedo continúa aumentando en detrimento de la agresividad, seguramente los gruñidos comenzarán a alternarse con ladridos y el riesgo de un ataque será menor que en los otros casos. Si el gruñido desaparece y sólo están presentes los ladridos, significa que el perro está en una situación de conflicto interior: no se anima a atacar pero tampoco siente tanto temor como para huir. Esta explicación es la que da sustento y cierta validez al famoso dicho popular "perro que ladra no muerde". No obstante, si en algún momento la agresión supera al temor el perro podrá atacar, hecho que demuestra que a los perros poco les importan los refranes humanos.
Finalmente, existe una situación en la cual se combinan el gruñido y la actitud de mostrar los dientes, en la que los niveles de agresividad y temor son ambos muy elevados. Si un perro se ve acorralado por un congénere o una persona y sin posibilidad de escapar, desplegará estas pautas comportamentales hasta que el agresor trasponga una determinada distancia, denominada "distancia crítica", momento en el cual pese al miedo atacará de inmediato. El concepto de distancia crítica se define como aquella distancia en la que un animal amenazado por otro y sin posibilidades de escapar despliega un comportamiento agresivo como única alternativa de defensa. Todos alguna vez hemos escuchado el dicho "atacó como rata acorralada", que ilustra el principio recién mencionado. Si de comparaciones se trata, esto puede ser válido en el caso de las ratas como en el de los perros y por qué no también en el de los seres humanos.
Gemido
El gemido es un sonido lastimero y de tono alto aunque suave. Cumple diferentes funciones según la edad y el estado emocional del emisor. Los cachorros que aún están con la madre lo utilizan como llamada para solicitar sus cuidados; la madre suele responder proveyendo atención a los pequeños brindándoles calor, afecto o alimento. Cuando los cachorros pasan a ser parte de una familia humana suelen gemir cuando los dejan solos, lo cual constituye no sólo un llamado para la obtención de compañía sino también una forma de manifestar la ansiedad y la angustia que les provoca esta situación.
Esto mismo ocurre en los animales adultos cuando experimentan situaciones de frustración, como cuando el propietario de un perro lo encierra en el jardín mientras él se queda en el interior de la casa. El perro posiblemente comience a gemir para liberar la ansiedad que genera el encierro. Además, si mediante esta reacción innata el animal consigue llamar la atención del dueño y entrar nuevamente en la casa, en el futuro emitirá este sonido cada vez que se vea sometido a la misma situación. En este caso la motivación del comportamiento en cuestión será diferente de la anterior ya que el perro a través del aprendizaje habrá asociado que la emisión de gemidos está relacionada con su reingreso al interior del hogar.
El gemido también es utilizado tanto por los cachorros como por los perros en edad juvenil y por los adultos durante la recepción amistosa que se produce ante la llegada de algún miembro de la familia o alguna persona conocida por ellos.
Por último esta vocalización es un recurso que utilizan los perros como demostración de sumisión ante la presencia repentina de un congénere dominante, con el objetivo de inhibir la posible agresión.
Gañido
El gañido es una vocalización aguda y desapacible, emitida generalmente en situaciones de dolor físico o ante un disturbio emocional intenso, como por ejemplo un susto repentino. La intensidad de este sonido y la frecuencia con la que es emitido dependen de la magnitud del estímulo que lo produce y de la sensibilidad del individuo. El gañido es más frecuente en los cachorros y en los individuos adultos de tipo sumiso.
Si bien puede ser emitido en diversas circunstancias que generen dolor o miedo, por lo general ocurre en dos situaciones que tienen suma importancia en el comportamiento social del perro. La primera de ellas es la que se presenta durante el juego de los cachorros en la etapa en la cual se modela su comportamiento social. Si un cachorro muerde fuerte a otro, el agredido emite un gañido e interrumpe el juego; esto hace que el "agresor" aprenda a regular la intensidad de su mordida. La segunda situación ocurre cuando un perro adulto agrede a un cachorro o a otro perro adulto sumiso. En este caso el gañido forma parte del comportamiento de sumisión y tiene por finalidad inhibir la agresión del individuo dominante.
Aullido
El aullido es una señal auditiva que consiste en un sonido continuo cuya duración varía de uno a once segundos y que fluctúa en un rango de 150 a 780 ciclos por segundo. Esta vocalización es mucho más frecuente en los lobos que en los perros, debido a los diferentes estilos de vida de los lobos con respecto a sus parientes domésticos.
El aullido tiene como principal función decidir y coordinar los movimientos de la manada, desde las travesías hasta las cacerías. El perro que es alimentado y sacado de paseo por su dueño no tiene necesidad de organizar el grupo y por lo tanto habitualmente no tiene grandes motivaciones para emitir esta vocalización.
No obstante, los perros suelen aullar en dos circunstancias bien definidas. Una de ellas ocurre cuando un perro es dejado repentinamente solo. La soledad estimula la emisión del aullido, que tiene la misma función que en los lobos, es decir, reforzar la cohesión del grupo. En la vida salvaje el resultado del aullido de soledad es atraer a los otros integrantes de la jauría; sin embargo, los perros de la ciudad raras veces consiguen que sus propietarios acudan en su búsqueda, sino más bien que los vecinos se enojen.
La segunda circunstancia también frecuente en las manadas de lobos acontece cuando el aullido de un individuo estimula a que otros congéneres emitan la misma vocalización con la consiguiente formación de un coro. Esto se debe a un fenómeno denominado "facilitación social": el comportamiento de un animal funciona como estímulo para el desencadenamiento del mismo comportamiento en otros animales. Por eso cuando un perro aúlla frecuentemente es acompañado en su manifestación por el resto de los perros de¡ vecindario. Más aún, en las grandes ciudades es habitual que los perros comiencen a aullar al oír el sonido producido por las sirenas de las ambulancias, los bomberos, etcétera. Esta actitud se debería presuntamente a que los perros interpretan que corresponden a un mensaje emitido por algún congénere.
Señales visuales
Una de las formas de comunicación más frecuente entre los perros que conforman una jauría está relacionada con las señales visuales. A partir de ellas los animales pueden reconocer el rango social de cada integrante del grupo y su estado de ánimo. Pueden ser utilizadas también por los seres humanos para comprender el estado emocional de un perro y lograr una mejor relación con el animal.
Todo propietario de un perro sabe que si su animal arquea el cuerpo con sus miembros anteriores descendidos y los posteriores elevados, al mismo tiempo que realiza rápidos movimientos con la cola, pone de manifiesto la actitud de invitación al juego. Después seguramente intentará perseguir a su compañero de juego o ser perseguido por él. Pero esta es sólo una señal visual. Conocer los movimientos y gestos de un perro permite comprender mejor sus actitudes.
Si bien estas señales se manifiestan en conjunto, podemos ubicarlas en tres sectores distintos para su mejor comprensión.
1 - La cabeza
Este sector es el más importante en lo que respecta a la expresión visual. El mostrar los dientes con la boca abierta llevando las comisuras labiales hacia adelante, con hocico y frente arrugados, orejas erectas y también inclinadas hacia adelante, la cabeza generalmente alta y la mirada fija indica un comportamiento de amenaza, agresivo, expresado por un animal seguro de sí mismo. Estos gestos y posturas se observan frecuentemente en los perros dominantes.
Por el contrario, un perro inseguro, que exprese sumisión o intención de huir, se manifiesta manteniendo la boca cerrada, con las comisuras labiales dirigidas hacia atrás, ojos no muy abiertos y orejas también hacia atrás en contacto con la cabeza, que habitualmente se mantiene baja. Cuando un perro presenta agresividad y temor al mismo tiempo -hecho que muchas veces sucede cuando el animal se ve acorralado- se produce una superposición de las pautas motoras de la huida y del ataque, dando lugar a expresiones intermedias que demuestran la situación de conflicto. En oposición, las orejas erectas, la cabeza sutilmente inclinada, la boca relajada y levemente entreabierta indican un estado de atención totalmente desprovisto de miedo o agresión.
En lo que respecta a las señales visuales a nivel de la cabeza, resulta importante tener en cuenta que durante el proceso de domesticación y creación de las diferentes razas caninas se provocaron cambios morfológicos, tales como orejas péndulas y pelos que cubren toda la cara del perro y de esa manera impiden ver sus ojos. Esto muchas veces dificulta la comunicación entre los animales y puede acarrear serios problemas entre congéneres simplemente por la falta de comprensión de las señales visuales.
2 - La cola
Este segundo sector es también un indicador sensible de su estado emocional. En el caso de la cola existen dos indicios a tener en cuenta. Uno es la posición y el otro el movimiento de la cola. En cuanto al primero, si la cola se halla suspendida, colgando desde la base, está indicando una actitud serena, desprovista de tensión.
Luego existen dos posiciones extremas. En una el perro eleva la cola por sobre su dorso y la ubica en forma perpendicular a éste; en este caso expresa un estado emocional de seguridad en sí mismo. La posición opuesta, que consiste en mantener la cola muy baja llegando incluso a introducirla entre los miembros posteriores, demuestra que el animal siente gran inseguridad y temor. Dentro de¡ grupo esta posición es adoptada por individuos sumisos, es decir, de un rango social bajo. Los perros ubicados en rangos sociales intermedios despliegan posiciones de la cola que se ubican entre los dos extremos mencionados.
En lo que respecta al movimiento de la cola, éste está relacionado con una situación de excitación. Leves movimientos, habitualmente cortos y rápidos, indican generalmente una actitud amistosa y sumisa sobre todo si la cola no está levantada. En cambio, si está ubicada en posición vertical y los movimientos son bruscos indican que son desplegados por un animal de gran jerarquía, cuyas probables emociones son la excitación sexual, lúdica o incluso la agresión. Por este motivo resulta de vital importancia observar otras actitudes del perro y el contexto en el cual se desarrolla la situación para poder realizar una correcta interpretación de sus emociones.
En este punto resulta importante aclarar que al cortarles la cola a los perros se los pone en clara desventaja con respecto a otros congéneres, ya que la ausencia de esta vía de información puede interferir en la comunicación de los animales. A su vez este hecho también puede dificultar la interpretación de las emociones de estos individuos por parte de los propios seres humanos.
3 - Las patas y el cuerpo
En este sector también podemos encontrar señales que expresan diferentes estados de ánimo, emociones o mensajes. Un perro amistoso, que quiere informarle a otro sus deseos de jugar, se agachará con los miembros anteriores extendidos, el tren posterior levantado y la cabeza casi apoyada sobre el piso. Por el contrario, un perro poco amistoso aunque no momentáneamente agresivo se acercará a un congénere lentamente, bien erguido y con las extremidades tensas, lo cual constituye un mensaje de dominancia. Si el receptor del mensaje es un animal sumiso que pretende dejar bien en claro su falta de intención agresiva, se echará de costado y podrá o no mostrar la panza. Pero si no está de acuerdo en someterse, adoptará una postura dominante y posiblemente erigirá los pelos del cuello y cruz. Esta es una postura de defensa activa -es decir, agresiva- que indica que existen grandes probabilidades de un inminente ataque.
La posición que adoptan los perros al momento de orinar constituye otra señal visual de suma importancia. Los machos frecuentemente levantan un miembro posterior en el momento de emitir la orina, comportamiento que está facilitado por la hormona masculina llamada testosterona. Por lo general, cuanto más dominante sea el perro, más elevará la pata cuando orine. Esto no sólo es un claro indicio de su rango social, sino también de la seguridad en sí mismo y de posesión del territorio.
Otra forma de comunicación visual es el denominado arañado o raspado del suelo. El perro "raspa" el suelo con una o más patas, generalmente después de defecar, dejando una marca visible. Esta marca está acompañada de una señal química proveniente de las glándulas sudoríparas ubicadas a nivel de las almohadillas plantaras y de las glándulas sebáceas interdigitales. El significado de estas señales, que son mucho más frecuentemente emitidas por los machos que por las hembras, es doble. Por un lado, al ser utilizadas por los individuos de mayor jerarquía del grupo y ser estimuladas por la presencia de otros perros constituyen una demostración del rango social del emisor. Por otro, debido a que la marca dejada en el piso perdura durante un tiempo, informan que el territorio en cuestión tiene dueño.
Señales olfatorias
La comunicación a través del sentido del olfato por medio de mensajes químicos resulta harto difícil de estudiar debido a que la percepción de los olores en el entorno es completamente diferente entre los perros y los humanos. El desarrollo de este sentido es mucho más pobre en nosotros y por ende su utilización mucho menos frecuente. Sin embargo, para los caninos las señales olfatorias constituyen un factor de vital importancia durante su interacción con el entorno.
Este tipo de señales son producidas por secreciones odoríferas, llamadas feromonas, contenidas en la orina, las glándulas anales, las glándulas sebáceas, las glándulas sudoríparas de las almohadillas plantaras y los oídos. Debido a que estas secreciones son utilizadas como medio de comunicación entre diferentes individuos se denominan "feromonas sociales" y a los olores que emiten "olores sociales". A estos olores se los puede dividir en dos grupos:
Olores identificatorios - Son aquellos específicos y característicos de cada individuo y a través de los cuales los animales se identifican entre sí. Por eso cuando dos perros se encuentran, se olfatean mutuamente tanto la zona anal como la genital y los oídos. También gracias a estos olores cada animal puede reconocer tanto su grupo de pertenencia como su propio territorio.
Olores emotivos - Son producidos y liberados en circunstancias muy especiales, tales como el estrés, el miedo o el celo en las perras. Por ejemplo, en situaciones de intenso temor un perro puede comprimir sus sacos anales enérgicamente, eliminar su contenido y producir un olor penetrante muy característico. Por otro lado, la orina de las perras en celo contiene sustancias químicas que actúan como señales que anuncian su estado fisiológico y por ende su posible receptividad a un macho.
Señales táctiles
La comunicación táctil es una de las más importantes en los perros, fundamentalmente para expresar su rango social ya sea dentro de la jauría o en su convivencia con la familia humana. El tacto, a diferencia de los otros tipos de comunicación, requiere el contacto físico entre dos individuos; por este motivo, por lo general es posterior a las señales visuales y olfatorias.
Básicamente podemos distinguir dos tipos de señales táctiles. Aquellas destinadas a demostrar una jerarquía social elevada, utilizadas por los individuos dominantes y aquellas destinadas a demostrar un rango social bajo, utilizadas por los individuos jerárquicamente inferiores.
Entre las primeras, llamadas señales de dominancia, las más comunes entre los perros son:
• El apoyo del hocico de un perro sobre los hombros del otro como forma de demostrar su superioridad. Si ésta es aceptada el individuo receptor del mensaje realizará gestos de sumisión para manifestar su respeto por el perro dominante. Si la señal de dominancia no es aceptada el riesgo de una pelea es inminente.
• La presión de un perro sobre el cuello de otro al rodearlo con la boca abierta. Esta señal está basada en el comportamiento que utilizan las madres para trasladar y dominar a sus cachorros.
• El apoyo de los miembros anteriores sobre otro individuo, ya sea otro perro o una persona. Esta es una de las señales táctiles más observadas en la interacción de un perro con su propietario. La recepción que hace un perro saltando y apoyando sus patas delanteras sobre el cuerpo de su dueño es interpretada como un saludo. Si bien esta interpretación no es incorrecta, es importante saber que este saludo es realizado en actitud de dominio de la situación. En otras palabras, el saltar sobre un ser humano es la forma de saludar que tienen los perros dominantes. Esta actitud también es adoptada durante el juego con humanos o con congéneres y siempre lleva implícito el mismo mensaje por parte del perro: "Estamos jugando, pero yo mando y pongo las reglas."
• El rodeo del hocico de un subordinado con su boca abierta. Esta señal es utilizada en la jauría por el perro líder y tiene como función controlar el comportamiento de sus seguidores.
• La demostración de la posición jerárquica a partir de montarse a otro perro, más allá de la actitud típica de apareamiento.
Por ejemplo, si una persona se encuentra con un perro extraño, macho y adulto, y como actitud amistosa intenta acariciarle la cabeza o el cuello, existen grandes posibilidades de que esta conducta sea interpretada por el perro como una señal dominante y, por lo tanto, se produzca una reacción agresiva por parte del animal. Asimismo, la acción de muchos perros de tomar con la boca el brazo de su dueño o la correa durante los paseos -que muchas personas interpretan que el animal está jugando o quiere llevarlo a algún lado- no es otra cosa que señales táctiles de dominancia que indican que el líder de ese grupo es el perro y no el dueño.
Entre las señales táctiles destinadas a demostrar nivel social bajo, llamadas señales de sumisión, las más comunes son:
El hociqueo, que consiste en dar pequeños golpecitos con el hocico y lamer ya sea el hocico de un congénere o la cara y las manos de una persona. Esta conducta es reflejo de aquélla utilizada por los cachorros para solicitar comida a los congéneres adultos y se observa con mucha frecuencia en los lobos. Es importante tener en cuenta que en muchos casos este comportamiento se modela con el aprendizaje y es utilizado por muchos perros para captar la atención de sus dueños.
El cabeceo que realiza el animal cuando busca poner su cabeza bajo la mano de su propietario. Esta señal suele ser utilizada por los perros para pedir caricias desde una posición de sumisión.
Para las personas que interactúan con perros propios o ajenos es de vital importancia el conocimiento de estas señales, ya que sólo así es posible entender las actitudes de los perros y evitar situaciones de agresión como consecuencia de conductas humanas que no son comprendidas por los animales, o viceversa.
MC - Se agradece la colaboración para esta nota a:
M.V. Claudio Gerzovich Lis
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